lunes, 21 de septiembre de 2015

Mi hijo y Cataluña

Algo no está bien. Mi hijo me preguntó por qué sus compañeros le han acusado de apoyar al catalanismo independentista. Mi hijo tiene 15 años, es “playu”, de los de Gijón de siempre que hacen gala de asturianía y se siente español por los cuatro costados. Su “falta” fue llevar una camiseta del Barça. Una camiseta que tiene una bandera catalana, como el Oviedo luce una bandera de Asturias.

¿Qué estamos haciendo los adultos para que los jóvenes de la España que no es Cataluña vean lo catalán y sus símbolos como algo malo? Esto así no va. 

¿Acaso una pareja se mantiene unida si se alimenta solo con mutuas amenazas y desprecios? Pues lo de Cataluña y el resto de España es igual: para mantenernos juntos tenemos que seducirnos, no chantajearnos. La unidad no se impone, se gana día a día con confianza, cesiones mutuas, ajustando las relaciones a las nuevas situaciones, discutiendo a veces para acordar después.

Demasiado tiempo perdido despreciándose unos y otros. Demasiado tiempo sin hacer algo para encontrarse. Demasiado tiempo corriendo en direcciones opuestas el independentismo catalán y el españolismo porque sí. Las falsedades de unos y la torpeza a raudales de otros solo han conseguido que la independencia empiece a ser un sentimiento respaldado por una parte importante de la sociedad catalana. Y los sentimientos no se cambian con amenazas.

Como tantos otros niños y mayores, mi hijo es casi tan culé como sportinguista y no se imagina una liga sin varios encuentros de máxima rivalidad entre blaugranas y el eterno adversario blanco. Se disgustó porque algunos pitaron a Piqué cuando participó en un partido de la selección española, como se había enfadado porque otros abuchearon al himno español en otro partido de la roja. A mi hijo le gusta Cataluña, como le gusta Galicia o Sevilla. Sus tíos son asturianos y viven en Terrassa desde hace muchos años. Sus primos nacieron allí y ni él, ni ellos quieren ser extranjeros en la tierra en la que vieron la luz.


Así, esto no va bien.

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